No pasar, dos palabras que son suficientes para que el sendero concluya, dos palabras que separan lo que por naturaleza parecería inseparable. Acaso, lo pájaros, conejos, insectos, árboles y rocas ¿Respetan aquel cartel? Claro que no, porque no entienden que la misma montaña, el mismo bósque, el mismo mundo tenga dueños, que los de un lado no pueden pasar al otro sin un permiso, que un cartel con sólo dos palabras nos limiten. Es la primera vez que llego a una frontera marcada tan sólo por un cartel, sin ningún límite más allá del político. ¿Cómo puede ser que un cartel no nos deje ser completamente libres? No pasar, dos palabras que no debiesen de existir.
Mostrando entradas con la etiqueta Parque Nacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Parque Nacional. Mostrar todas las entradas
5 de enero de 2010
No Pasar
No pasar, dos palabras que son suficientes para que el sendero concluya, dos palabras que separan lo que por naturaleza parecería inseparable. Acaso, lo pájaros, conejos, insectos, árboles y rocas ¿Respetan aquel cartel? Claro que no, porque no entienden que la misma montaña, el mismo bósque, el mismo mundo tenga dueños, que los de un lado no pueden pasar al otro sin un permiso, que un cartel con sólo dos palabras nos limiten. Es la primera vez que llego a una frontera marcada tan sólo por un cartel, sin ningún límite más allá del político. ¿Cómo puede ser que un cartel no nos deje ser completamente libres? No pasar, dos palabras que no debiesen de existir.
Parque Nacional Tierra del Fuego -Día 2
Atrás quedó la zona de acampe en la Bahía y con las mochilas a cuestas inicié el Sendero Costero, bordeando la costa de la misma.
Transite el sendero por casi cuatro horas; en el transitaban también varios grupos de turistas -en su mayoría alemanes- acompañados por guías. Una de ellas, chilena, me contó sobre sus ganas de dejar Santiago de Chile e ir a distintos pueblos de América Latina ofreciendose como voluntaria. También me recomendó el Desierto de Atacama, al norte de su país; un lugar, me dijo ella, "muy especial".
El sendero me costó bastante debido al peso de mi mochila y la falta de agua. En el Parque no se puede tomar agua de los arroyos; todavía no se por que. De todos modos, dada mi sed extrema, tomé unos buenos sorbos del úñtimo arroyo que crucé.
Al llegar al fin del sendero, la Ruta 3 se bifurca en dos caminos alternativos; por un lado, a 4km, el camino a Lapataia, por el otro, a 1km, el Lago Roca. Mis piernas cansada me pidieron que transitara el camino más corto.

En el Lago Roca, mejor dicho Lago Acigami, hay un camping organizado; allí armé mi carpa y dormí una merecida siesta.
Al despertar, decidí iniciar un nuevo sendero, esta vez sin mis bolsos. Camine bordeando el Lago en el Sendero Hito XXIV, que llega hasta la frontera con Chile. Este sendero fue muy ameno, con pocas subidas y un paisaje impresionante de la cordillera al otro lado del lago.
Al llegar al hito XXIV, una estructura de metal y un cartel marcaban el fin del sendero y el límite con Chile. El cartel decía: "Límite Internacional de Argentina y Chile, No pasar."
Transite el sendero por casi cuatro horas; en el transitaban también varios grupos de turistas -en su mayoría alemanes- acompañados por guías. Una de ellas, chilena, me contó sobre sus ganas de dejar Santiago de Chile e ir a distintos pueblos de América Latina ofreciendose como voluntaria. También me recomendó el Desierto de Atacama, al norte de su país; un lugar, me dijo ella, "muy especial".
El sendero me costó bastante debido al peso de mi mochila y la falta de agua. En el Parque no se puede tomar agua de los arroyos; todavía no se por que. De todos modos, dada mi sed extrema, tomé unos buenos sorbos del úñtimo arroyo que crucé.
Al llegar al fin del sendero, la Ruta 3 se bifurca en dos caminos alternativos; por un lado, a 4km, el camino a Lapataia, por el otro, a 1km, el Lago Roca. Mis piernas cansada me pidieron que transitara el camino más corto.
En el Lago Roca, mejor dicho Lago Acigami, hay un camping organizado; allí armé mi carpa y dormí una merecida siesta.
Al despertar, decidí iniciar un nuevo sendero, esta vez sin mis bolsos. Camine bordeando el Lago en el Sendero Hito XXIV, que llega hasta la frontera con Chile. Este sendero fue muy ameno, con pocas subidas y un paisaje impresionante de la cordillera al otro lado del lago.
Al llegar al hito XXIV, una estructura de metal y un cartel marcaban el fin del sendero y el límite con Chile. El cartel decía: "Límite Internacional de Argentina y Chile, No pasar."
4 de enero de 2010
Parque Nacional Tierra del Fuego -Dia 1
Dejé el CAU con un objetivo, llegar al Parque Nacional Tierra del Fuego.
Comencé a caminar con la mochila más pesada que nunca, arriba de 20kg. Hice unos kilometros por la Ruta Nacional 3 hasta que ví la entrada a un sendero, "Sendero de los Presos", el cual desembocaba en la estación del Tren del Fin del Mundo.
La tranquilidad que viví en las casi tres horas de sendero fue incomparable, única. Estaba sólo, rodeado de naturaleza; arboles por doquier y aves, Carpinteros Grandes,
Zorzales, Ratonas, y varios insectos voladores.
Llegado un momento del sendero perdí de vista la señanlización amarilla que marcaba el mismo. Mi instinto me impulsó a seguir las huellas de un camión, las cuales me guiaron hasta una Estancia; allí me orientaron hacia la estación del tren. "Caminante no hay camino, se hace el camino al andar", palabras que repetía mentalmente cuando me sentía perdido.
Decidí tomar el tren, pese al elevado costo, ya que es un hito de la provincia. La primera parada fue en la Estación Macarena, donde hay una pequeña casada y un mirador por donde corre el Rio Pipo.
El tren es muy pintoresco, cuenta con un guía y una grabación de la historia del mismo. Desde ya luce muy distinto a aquel que transportaba presos, años atrás.
Al bajar del tren caminé por la Ruta 3 hasta la entrada de un sendero "Sendero Ensanada". Mi espalda y mis piernas estaban agradecidas al llegar al fin del sendero y dejar mis bolsos en la zona de acampe libre.
Armé mi carpa en medio de la soledad del bosque y bajé hasta la Bahia Ensanada. Una vista increible frente a mí lleno mis ojos de lagrimas, en gran parte por la hermosa recompensa a mi esfuerzo físico.
Pasé la noche en la Bahía, recuperando fuerzas para enfrentar los senderos al día siguiente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
