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12 de mayo de 2010

La Monicata


Hospedado en La Casona de Yavi, "Jatum Huasi", conocí a algunos viajeros y viajeras que andan buscando encontrarse. La Casona es un lugar de intercambio de energías y buenas vibras, donde el dialogo y la armonía se complotan en realizar procesos internos de cambios positivos. A la cabeza de la posada está Mónica, La Monicata. Docente hace más de 23 años, La Monicata habla de su trabajo como una oportunidad para abrir la mente de los jóvenes, de intercambiar experiencias, con sentido del humor y, sobre todo, amor. Sus relatos de anégdotas laborales, están empapados de dicha descripción, alegres experiencias con sus alumnos, personas en pleno momento de desarrollo de personalidad, a las cuales se suele categorizar como "terribles adolescentes", "juventud perdida", "faltos de cultura", y demás apodos derrogativos. La Monicata no ve a sus alumnos y alumnas de esta forma, ella trabaja día a día acercando vida y no sólo conocimiento.
Es muy inspirador hablar con docentes quienes ven y tratan a sus alumnos como personas en pleno momento de cuestionamientos y búsquedad de respuestas, ofreceiendoles su propia experiencia para acercar el conocimiento significativamente, con amor y pasíon.

Muchas veces, quienes trabajamos con niños, olvidamos, en el día a día, que ellos son los protagonistas, el centro de la educación, los vulnerables seres con la capacidad de aprender cualquier cosa si son atraidos por aquello que deseamos comunicar, motivandolos con alegría, sentido del humor y compromiso.

Gracias Monicata por tus relatos y energía.

3 de mayo de 2010

Yavi, Jujuy



¡La primera caminata ha sido un éxito!


Bajo un cielo parcialmente despejado, rodeado por la inmensidad de la puna, con la cara protegida del sol, y el "Aquiles" rodando un par de pasos más adelante, caminé durante tres horas los 16km de ruta que separan La Quiaca de Yavi.
La ruta acompaña la planicie de los alrededores, envuelta por cerros de particular textura y forma, sin mucha vegetación y fauna, haciendo sentir la majestuosa puna jujeña por los cinco sentidos.
Descubrí que en las subidas es más fácil avanzar con el carro por el asfalto, siendo lo opuesto en las bajadas -bajando por el asfalto el carro agarra gran velocidad, arrastrandome hacia abajo, siendo mejor el ripio que detiene las ruedas.

En Yavi se encuentra la Escuela nº25, que ofrece educación y alimentación a los niños y jóvenes del pueblo. Un pueblo quedado en el tiempo; casas de adobe, techos de barro, caña y paja, calles de tierra o adoquines rústicos, una calle principal de pocas cuadras y una intensa tranquilidad. Pedí permiso para recorrer la escuela y muy amablemente abrieron las puertas de las aulas, para que pudiera recorrer tranquilo. Hablé con una maestra, quién confirmó que el trabajo de campo es una actividad familiar/cultural, y que muchas veces los niños no cumplen con la tarea asignada o llegan muy cansados debido al esfuerzo realizado en la cosecha de la papa, de la naranja, o el pasteo de ovejas. Una actividad que forma parte de la cultura de la zona hace siglos, y que más allá de lo que podamos cuestionar, las cuestiones culturales parecieran ser más fuertes que los derechos del niño. ¿Hasta que punto es justo para un niño seguir con una tradición que los limita al desarrollo de ciertas actividades de asistencialismo a sus propios padres? ¿Se puede cuestionar algo cultural?
Más allá de esa situación, la maestra me habló de varios aspectos positivos dentro de la escuela. Los niños trabajan en grupos de no más de 15 alumnos por aula, separados por edad, posibilitando la detección de diferencias de aprendizaje y la posterior acción de apoyo por parte de la maestra. Cuentan con aulas equipadas con pizarrones para tiza, pupitres para cada niño, libros de texto cada dos alumnos, un comedor donde los niños reciben el almuerzo todos los días (a cargo del Consejo de Educación), un patio con juegos dinámicos y una cancha de futbol con aros de básquet para realizar actividad física. El edificio se encuentra en muy buenas condiciones y el mantenimiento pareciera ser tomado en serio. A diferencia del panorama de La Quiaca, en Yavi no son recurrentes, según me explicó la maestra, los probelmas sociales entre los alumnos y tampoco lo son los llamados problemas de violencia familiar. Los niños lucen alegres y entusiasmados, copiando de pizarron una descripción del "Día internacional del trabajador", listos para salir al recreo del cual volvieron al aula a penas sonó la campana, sin necesidad de que ningún adulto tuviera que recordarles "Chicos, la campana quiere decir que terminó el recreo."


Me despedí de la simpática maestra y permanecí un tiempo sentado en el patio, mirando, y disfrutando de la energía positiva de los niños y niñas, quienes jugaban energéticamente al sube y baja y demás juegos.

Pronto continuaré con la caminata, hacia el sur, teniendo la posibilidad de conocer más esfuerzos por los chicos de hoy, de este presente, en este país, en esta Madre Tierra.